LA primera sesión
Los nervios son inevitables en las primeras sesiones con un psicólogo.
El profesional te invitará a sentarte, y hablar de forma abierta sobre el problema. No es necesario poner nada en orden.
Es durante la escucha activa y la disponibilidad cuidadosa con tus emociones que pueden surgir, cómo se van ordenando solas las ideas. Éste será el tema a trabajar en futuras sesiones.
El profesional pregunta de forma espontánea sobre lo que no siente claro o completo. Tranquilo. No es difícil el desarrollo de sesiones.
Muchos clientes ya vienen de un psiquiatra o de otro colega de la psicología, o ha leído libros y trae «su diagnóstico»: «yo tengo un trastorno obsesivo de personalidad», o «yo tengo un trastorno bipolar», o «disociación de personalidad», o depresión, ansiedad, etc.
En nuestro Centro huimos de estas etiquetas porque somos personas complejas, y lo que es común es que siempre tenemos algo de todo. Encasillar en etiquetas no es del todo verdadero, y además no ayuda en terapia. Nos centramos en el comportamiento observable y en las emociones y cómo se expresan.
Desarrollo de las sesiones:
1
Utilizamos técnicas procedentes de las terapias encuadradas dentro del modelo contextual (Bruce E. Wampold) donde se incluyen terapias cognitivos-conductuales (analítico-funcional, activación conductual, reforzamiento positivo, aceptación y compromiso, racional-emotiva,…) y somato-relacionales (re-aprendizajes sobre las conductas dañadas de apego y desensibilización del trauma relacional). Estamos orientados a cambiar comportamientos y creencias, y proporcionar calma y regulación al estrés, ansiedad, tensiones emocionales y cuadros depresivos. También facilitamos la búsqueda de soluciones a problemas y conflictos en el funcionamiento diario y vital de la persona.
2
En las primeras sesiones conversamos, y ponemos énfasis en definir objetivos concretos de cambio con los que trabajar. Se trata de tener objetivos terapéuticos, que sean evaluables, para aquellas conductas que habitualmente producen malestar y/o síntomas. El método es análitico-funcional.
3
Planteamos trabajar con algunos cuestionarios que ayuden a identificar las conductas más disruptivas (enfado, depresión, fobias y miedos, anhedonia o limitaciones para el placer) y otras que llamamos adaptativas que sirven para conseguir la necesaria aceptación y valoración por el entorno y por los demás. Sobre estas, animamos a analizar desde un punto de vista funcional los pensamientos y creencias asociados que se tienen .
4
Realizamos psicoterapia sobre las conductas disruptivas, que suelen ser las más conflictivas y que más nos afectan en las relaciones. Hacerlas madurar y ajustarlas a la realidad adulta, de modo que se vuelvan menos dañinas para nosotros mismos y nuestro entorno es la finalidad de toda terapia.
5
El método, en concreto, se centra en activar conductas relacionales, escenarios de interacción entre terapeuta y paciente, técnicas y trabajos de exposición, que permitan que el paciente pueda relajar las conductas adaptativas y enfrentarse a sus conductas disruptivas. En estas experiencias, el papel del terapeuta es la aceptación, la regulación y el reforzamiento positivo, lo cual permite que el paciente se calme y madure. De gran ayuda es la exploración verbal con el paciente sobre su sensorialidad e impulsos asociados. No es una tarea fácil, pero es una evidencia que las repeticiones sucesivas de experiencias permiten al paciente activar conductas cada vez más ajustadas y sanas para él.
FINALIZACIÓN DE TERAPIA
La terapia termina cuando alcanzados los objetivos marcados, tú te sientes lo suficientemente segura/o para retomar tu camino en la vida con mayor cantidad de bienestar y felicidad.
El terapeuta te ayudará a que puedas ir evaluando y valorando tus avances y en el menor tiempo posible puedas despedirte.