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El Asesoramiento Psicológico es una relación de ayuda entre terapeuta y cliente, quien realiza una demanda concreta y precisa ante una situación del presente difícil de resolver por sí mismo-a.
La Terapia Individual permite el establecimiento de un vínculo íntimo que con ayuda de las técnicas corporales, expresivas y de la elaboración con la palabra, van a provocar cambios en el funcionamiento vital.
Se refiere a mejoras, cambios y soluciones en los síntomas y conflictos psicológicos, en los trastornos emocionales y físicos que tiene en su vida el-la paciente, así como en aquellas conductas no sanas que desarrolla, y donde la voluntad ya no tiene capacidad para actuar.
Durante el proceso de terapia, cliente y terapeuta progresan en entender y aceptar la lucha interior que en el cuerpo-mente se produce, en relación a los pensamientos, emociones, sensaciones y daños y dolores orgánicos.
Las intervenciones que realizamos en la terapia son sobre el momento presente, y que afecta a la persona en su día a día y de forma permanente.
La persona mejora y adquiere seguridad en expresar y ser aceptada, en todo los relativo a sus miedos, angustias, enfados, tristezas profundas, alegría, sexualidad.
En la terapia, ayudamos a reconocer y encontrar su verdadera función a esos mecanismos que construimos casi para sobrevivir (ser personas muy graciosas, siempre disponible para los demás, entenderlo todo, anticipar siempre, poder con todo, demasiado enfadadas, o llorosas, formas de evitación familiar, social,...). Son la fuente de muchos conflictos y síntomas.
También, al suavizar el impacto de esas primeras capas de protección, vamos de la mano con la persona para poder hablar e intervenir en los miedos, ansiedades, angustias, sentimiento de vacío, de incomprensión, de soledad, indecisión, obsesiones, desorientación, etc, que nos hacen la vida peor.
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Es frecuente la mejoría en las enfermedades, llamadas psicosomáticas, que acompañan tambien a la persona durante largo tiempo, muchas veces debido a que no ha podido hacer cambios para mejorar sus conductas inadecuadas, sus conflictos emocionales y psicológicos.
Así, enfermedades en la piel, en el estómago, en el corazón, en el sistema inmunológico (resfriados frecuentes, alergias multiples,...), en el sistema muscular y cardiovascular (hipertensión arterial, migrañas, nudo en el estómago, presión en el pecho, dolores en hombros, espalda, nuca, mandíbula, ojos, y todo eso que la medicina afirma que vienen del estrés y nervios).
Cuando una persona arrastra viejos conflictos sin resolver, viejas heridas, su mente, su cuerpo y su vida emocional se vuelven rígidos, neuróticos, maniáticos, intratables, a fin de defenderse del dolor. Por tanto, el objetivo es devolver movimiento y vida, a lo endurecido, congelado, secado o roto (que son la causa fundamental de nuestros síntomas y conflictos) y proporcionar a quien está en tratamiento una comprensión que le permita salir de donde está. |