Texto ilustrativo-divulgativo sobre los psicoterapeutas y psicólogos en análisis bioenergético
Los terapeutas bioenergéticos conocemos el cuerpo humano, el cerebro, conocemos el trauma, conocemos el apego humano, y conocemos la psicología; hemos sido entrenados para trabajar con técnicas que combinan todos estos elementos con un único objetivo: sanar el cuerpo físico-sensorial-emocional-cognitivo. Disponemos de técnicas corporales, relacionales y cognitivas de alto impacto sobre las memorias conscientes e inconscientes, memorias implícitas, no verbales, procedimentales y sobre las explícitas, construidas durante el desarrollo.
Además de la formación específica como psicólogos, trabajadores sociales o médicos, disponemos de formación teórico-práctica intensa de cinco años como psicoterapeutas, que complementa los aspectos no tocados por estas diferentes carreras universitarias. Todos, obligatoriamnete, hemos sido pacientes o lo somos actualmente, un mínimo de 140 horas y, es un hecho, que todos pasamos con creces ese mínimo en aras de un profundo conocimiento personal interior y cura de aquellos rasgos de nuestros carácter que quedaron limitados o enfermos tras nuestra propia infancia y adolescencia. Todos hemos pasado por supervisores que han evaluado nuestro trabajo, y nos han ayudado a ser más humanos y estar más acertados. Contamos con un equipo de profesionales que está en permanente revisión de su hacer profesional diario.
Nuestros tratamientos ayudan a conectar a la persona con sus sensaciones dolorosas y difíciles (que le generan tanto malestar), y la ayudan a manejarlas y hacerlas soportables. Y, por ende, a liberar la enorme cantidad de energía vital que consumimos en mantener a raya los síntomas y poderla aplicar a sus proyectos de futuro. Hemos aprendido a entender y tratar adecuadamente lo que ocurre en el cuerpo congelado por el miedo y la angustia.
El terapeuta bioenergético observa al paciente con una mirada exterior, pero también empática y relacional, de ser humano a ser humano, analiza su estructura y, a partir de la manera en que se regula y controla y con el uso de la técnica apropiada, lo ayuda para que pueda abrir la coraza que lo encarcela de su su verdad profunda, de su verdadero ser profundo y único. El trabajo corporal-relacional-cognitivo busca renegociar el acceso sano a sus funciones vitales, conectar lo desorganizado, perdido, disociado, facilitar los vínculos de apego con los demás y desarrollar los recursos para los que no fuimos bien ayudados y que necesitamos como adultos.
Ponemos bastante énfasis en el hecho de respirar, de tocar-afectar, en la liberación de la tensión-coraza muscular y en el aumento de la expresión emocional y somos, a menudo, bastante eficaces para descubrir y tratar el material traumático. Nos centramos en restablecer las respuestas vitales que faltan, dosificando la cantidad de energía que se agrega al sistema de la persona que es el paciente, de manera que el organismo no se inunde, ni se desborde y pueda mantener la homeóstasis y el equilibrio. Esto es verdad para los traumas del desarrollo infantil-adolescente y también para los traumas por shock físico-emocional intenso.
Nuestra regla de ORO es trabajar desde la seguridad. Los autores ponen de relieve la existencia de "neuronas espejo" en el cerebro, responsables de la empatía y la sintonía. El terapeuta bioenergético, sin actuar, pero al percibir y al experimentar, puede así predecir el estado emocional y subjetivo de su paciente. Las sesiones funcionan porque el terapeuta bionergético hace a lo largo de su trabajo y del proceso que el paciente se sienta SEGURO.
Intentamos que el cliente establezca el contacto entre las zonas separadas, negadas, congeladas, secas, y hasta rotas... de forma consciente, para que la persona no tenga que entumecerse-congelarse-vivir muerta o somatizar-enfermar. Tenemos por objeto reestablecer una relación de apego terapéutica segura que permita al paciente aflojar su cabeza y relajar su actividad mental, disociada de su cuerpo, cruzar las angustias primitivas para liberarse y ayudar a construir el ser interno seguro.
Los terapeutas bionergéticos ponemos el acento en liberar la energía movilizada para soportar el trauma, descubrir y actualizar los patrones construidos para sobrevivir y hacerle salir de las conductas de evitación y muerte en vida, permitiendo delicadamente y al ritmo que el cliente puede tolerar, el reexperimentar en condiciones traumatizantes terapéuticas que ayuden al cuerpo volver a la vida.
La respuesta del cuerpo a las carencias o excesos en el desarrollo o al trauma único y accidental organiza defensas físicas en forma de tensiones musculares crónicas. También ocurre que estas tensiones corporales por carencias o excesos en el desarrollo se enmarañan con las de origen sexual. Muchos problemas sexuales son consecuencia de un apego con figuras de cuidado traumático y no de un conflicto sexual real. El terapeuta bionergético está especialmente preparado para no confundirse, ni confundir aquí a su cliente.
Las técnicas de imágenes cerebrales, realizadas antes y después de las sesiones de terapia y también durante periodos mayores, confirman el mayor impacto de las terapias corporales, en tanto que se afectan todos los sentidos del cuerpo humano. Provocan mayor impacto en la huella o cambio terapéutico en intensidad y permanencia.